La película en cuestión es “Invictus”, está dirigida por Clint Enstwood, esta basado en un libro del periodista John Curling hace referencia a la celebración del Mundial de Rugby en Sudáfrica celebrado en 1995. Esta copa se celebró cuando Mandela era el presidente del país (había ganado las elecciones de 1994). Durante un partido de rugby amistoso entre Sudáfrica e Inglaterra, se quedo sorprendido Mandela cuando ve que los blancos de Sudáfrica apoyaban a su equipo, pero los negros apoyaban a Inglaterra, basándose en que el uniforme de la selección de Sudáfrica, recordaba al apartheid. De hecho, se intentó eliminar ese uniforme, pero Mandela creía que sería buena idea aprovechar la celebración de la Copa del Mundo de Rugby como una oportunidad inmejorable de conseguir unir a todo un país.Durante el evento los equipos portaban carteles y leían declaraciones contra la discriminación racial; y Mandela finalmente pudo asistir a la clausura. Aún si el desempeño deportivo de los equipos africanos no fue el más destacado, el mensaje de tolerancia llegó al mundo.
En resumen quiere conseguir que todo el país (blancos y negros) animen a Sudáfrica. Se suele decir que este triunfo de Sudáfrica en el Mundial de Rugby es el mejor ejemplo de que como el deporte puede ayudar políticamente a unir a todo un país.
Y la verdad es que era una tarea bastante difícil, por que de hecho hasta sus propios asesores creen que puede ser un error, e incluso hasta algunos jugadores de la selección se muestran al principio bastante reticentes, pero solo el capitán de la selección (Francois Peinar), cree que es mejor aprovechar esta oportunidad, quizás animado por una entrevista personal que había tenido con el Presidente:
-Eso está muy bien, hijo –le dice, más o menos, el Presidente al jugador– pero hace falta algo más. Es necesaria la inspiración. Hay que darles inspiración. Yo, en mis peores momentos de los 27 años que estuve en la prisión de Robben island, encontré mi inspiración en un poema de un escritor victoriano. ¿Le importa que se lo de?
Le entrega entonces una hoja de papel con el poema. En la película, en unos y otros momentos, van apareciendo retazos de este poema:( pero nunca se recita entero)
Desde fuera de la noche que me cubre,
negra como un pozo de polo a polo,
doy gracias a cualquier dios que pudiera existir,
por mi alma inconquistable.
negra como un pozo de polo a polo,
doy gracias a cualquier dios que pudiera existir,
por mi alma inconquistable.
Atrapado en las garras de las circunstancias
no he tenido una mueca de dolor ni he gritado con fuerza,
apaleado por el azar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
no he tenido una mueca de dolor ni he gritado con fuerza,
apaleado por el azar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de rabia y lágrimas
sólo yace el Horror de las sombras
y, sin embargo, la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará siempre sin miedo.
sólo yace el Horror de las sombras
y, sin embargo, la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará siempre sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos la sentencia,
yo soy el dueño de mi suerte:
yo el capitán de mi alma.
cuan cargada de castigos la sentencia,
yo soy el dueño de mi suerte:
yo el capitán de mi alma.
Este poema me produce un enorme respeto y admiración, acompañados, como en un “arrière goût”, de un sentimiento muy extraño, que me ha costado definir y clarificar y que podría ser como una mezcla de ternura, lástima y asombro. Son estos sentimientos los que me gustaría explicar.
Los primeros, los de respeto y admiración, no creo que necesiten explicación. Todo ser humano que es capaz de sobreponerse a una suerte adversa con su voluntad de vivir y de ser más fuerte que su adversidad, tiene forzosamente que producir esos sentimientos. No creo que pueda haber nadie que no los experimente ante este poema y las circunstancias vitales de su autor. Ya desde el primer verso el autor nos hace ver cómo es capaz de trascender la negra noche que le cubre, y todo el poema es una lucha titánica para acabar proclamándose el dueño de su suerte y el capitán de su alma.
El film es prolijo, aunque reduce la complejidad y la riqueza social al nivel de los peores reduccionismos. La primera escena -, en la cual se puede ver a los blancos-propietarios-dueños de los símbolos nacionales jugando al rugby, y en el otro lado del camino, los niños negros-desposeídos jugando al football (deporte colonial reapropiado y resignificando) y celebrando el cruce de Mandela y la comitiva presidencial por la calle que separa ambos campos deportivos y sociedades. La película deja ver algunas reapropiaciones simbólicas y resistencias al Apartheid por parte de la población negra: respeto por el único jugador negro del equipo de rugby, odio a la camiseta de los Springbox y manifestaciones de solidaridad con el equipo que enfrente al seleccionado de rugby de Sudáfrica.
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